Por Mario Prieto.
El Resbalón.
Algo pasó en Ciudad Madero, pues fue desarticulado el bloque de los 10 regidores, en su mayoría de oposición, que en la pasada sesión de Cabildo celebrada el 31 de enero se habían mantenido firmes para no aprobar el pago de un laudo por 51 mdp al sindicato de los trabajadores municipales.
Solo tres ediles lograron mantenerse en su rebelión y se abstuvieron de respaldar el pago por 51 millones de pesos al sindicato de trabajadores sindicalizados (SUTSHA) Madero, de prestaciones que se les debían a los trabajadores desde hace muchos, pero muchos años.
Fue una sesión de “caras largas”, donde la mayoría de los ediles que están relacionados con el exalcalde Adrián Oseguera Kernion levantaron su “linda manita” para dar su voto.
Los que se arrepintieron y abandonaron el bloque de oposición a este pago fueron: Óscar Oseguera, hermano del exalcalde Adrián Oseguera; además de Sandra Flores, esposa del extesorero con AOK; Raquel Williams, María Fernanda Ortega y María Eufemia González, todas relacionadas con el grupo VIP de Oseguera.
Los ediles Mayra Ojeda, del PRI; Leticia Vargas, del PAN; y Vladimir Sosa, de Movimiento Ciudadano, se mostraron firmes y se abstuvieron ante esta propuesta.
Dio tristeza escuchar a los ediles Alba Verástegui, Óscar Oseguera e Iris Cortés casi casi pedir perdón públicamente por votar a
favor.
Checo Céspedes y Óscar Morado nuevamente se vieron más oficialistas que panistas. Les aseguro que muchos panuchos que votaron por su excandidato se han de haber infartado al verlos bien alineaditos, pues, insisto, su postura se vio muy mal.
Y el resto del Cabildo: los síndicos Alicia Lerma y Beto Chávez, además de casi todos los ediles de Morena, Iván Reséndiz y todos los demás —perdón, pero como muchos nunca van a la sala de regidores ni su nombre me sé—, también votaron desde la primera vez.
Está muy claro que algo pasó, pero no se sabe a ciencia cierta de qué manera fue como se convenció a los regidores que andaban de
contreras.
Las regidoras Mayra Ojeda y Leticia Vargas se mantuvieron bien picudas, justificando su voto en contra de este pago al SUTSHA. Ellas argumentaron estar defendiendo al pueblo.
Obviamente fue una sesión de Cabildo muy acalorada, donde a veces el alcalde tenía cara alegre y, a veces, pues no.
Pero, después de 15 días de que se diera una guerra en redes sociales —unos a favor y otros en contra—, finalmente llegó a su fin.
Mucho show con este tema y, finalmente, se aprobó. Siempre pasa así: los regidores cambian de opinión de la noche a la mañana.
Ojalá que todos mostraran el mismo interés y energía para atender otros temas importantes en la ciudad, para que los solucionen igual de
rápido.
No dudo que existieran intereses detrás de los regidores que estaban en contra, pero tenían razón en cuestionar el pago, porque no hablamos de dos pesos, sino de 51 millones que se pagarán en ocho años; es decir, pasarán dos administraciones y media para liquidar esta cantidad.
Finalmente el alcalde, Erasmo González, terminó muy contento por los resultados de la sesión de Cabildo que hasta aplaudió como cierre de la reunión.
Y para cerrar con broche de oro, todo mundo nos quedamos con la duda, de ¿ Quién traicionó a Erasmo ? , de acuerdo a lo que declaró en una entrevista que dio a un portal victorense.