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Opinión

Arnulfo, el profe que no aprende la lección

Redaccion

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Arnulfo Rodríguez Treviño, secretario general de la Sección 30 del SNTE, durante los días del plantón y paro de labores.

‘Chango viejo no aprende maroma nueva’, dice la sabiduría popular.

El dicho aplica a la perfección en la figura y el perfil de Arnulfo Rodríguez Treviño, secretario general de la Sección 30 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

Por lo visto, por las evidencias existentes, porque es notorio que ‘el burro vuelve al maíz’, el profesor no aprendió la lección que le recetaron en la Secretaría de Gobernación.

Hace unas cuantas semanas, sentenciado en la legendaria oficina de Bucareli, Arnulfo levantó su plantón, el paro de labores con el que intentó acorralar al gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal, y de paso destituir a Lucía Aimé Castillo Pastor de la Secretaría de Educación.

Como finalmente sucedió, el dinosaurio del sindicato magisterial no consiguió sus oscuras intenciones, las que tenían un claro trasfondo político, alentadas en todo momento desde McAllen, Texas, y desde la región cañera de Xicoténcatl.

Es decir, el paro de labores de los maestros se trataba de un vil ‘truco’.

Ese fue uno de los errores de Arnulfo Rodríguez: vendió su alma al diablo. Esa fue su decisión. Ahora, sumido en el descrédito, paga las consecuencias.

Sin embargo, todo indica que el vetusto dirigente del magisterio sigue escuchando los ‘consejos’, las ‘sugerencias’ y las ‘recomendaciones’ de quienes lo rodean, de aquellos que durante la campaña a la gubernatura de 2022 se la jugaron abiertamente con los cuernos azules.

Ese grupúsculo de profesores, encabezado por Arnulfo, es insaciable: quieren plazas, recursos, claves, cargos en el área educativa. Quieren todo.

Durante el paro de labores que los maestros realizaron el mes pasado, una de las peticiones más furibundas era destituir a todos los encargados de los Centros Regionales de Desarrollo Educativo (CREDES)… para colocar a los suyos.

El objetivo político y administrativo era claro: apoderarse de la estructura organizacional de la Secretaría de Educación de Tamaulipas y, por ende, del presupuesto.

Al más puro estilo de su adorada y querida maestra, la ambiciosa Elba Esther Gordillo, eso es lo que quería Arnulfo, hacer y deshacer a su antojo, manejar o, mejor dicho, manipular la Secretaría de Educación y, claro, dejar fuera a Lucía Aimé.

Eso, que no podía quitar ni poner a nadie, porque eso es una responsabilidad del Ejecutivo y no del sindicato, se le dejó muy claro.

Sin embargo, Arnulfo es un profe que no aprende la lección y, precisamente, como viene la elección de 2024, ya se está moviendo para hacer ruido… a sugerencia de sus cercanos, aquellos que se la jugaron con ‘El Truco’ hace año y medio.

Si Arnulfo quiere hacer política, que atienda a los profesores, que los escuche, que no les cobre tantos intereses por los préstamos que concede el SARTET.

Si Arnulfo quiere hacer política, que no deje a los niños sin escuela con un paro magisterial de labores carente de sentido.

Si Arnulfo quiere hacer política, lo más seguro es que la gente le grite en la calle: ‘¡Vendido! ¡vendido!’.

En otras palabras, que Arnulfo mejor se ponga a chambear y desquite los más de 100 mil pesos mensuales que se echa a los bolsillos nomás por andar ‘grillando’.

Y PARA CERRAR…

Todas, absolutamente todas las peticiones laborales de los profesores tamaulipecos, están siendo atendidas en la mesa de diálogo.

Como bien se sabe, en las negociaciones participan funcionarios de la Secretaría de Educación Pública (SEP), de la Secretaría de Educación de Tamaulipas (SET) y del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

Por tanto, ante el positivo avance del diálogo entre las partes, Arnulfo Rodríguez no tiene el más mínimo pretexto o argumento para cuestionar y grillar. Esa es la verdad. Y la verdad no peca, pero incomoda.

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